Diálogos interiores: aprender a hablarte sin hacerte daño

Hay momentos en los que sentimos que dentro de nosotros conviven dos voces completamente diferentes. Una parte quiere avanzar, tomar una decisión o cambiar algo que ya no nos hace bien.

Otra parte siente miedo, duda o necesita seguir en un lugar conocido, aunque ese lugar también le produzca sufrimiento.

Una voz dice:“Necesito parar.”

Y otra responde:“No puedes parar ahora. Tienes que seguir.”

Una parte de ti quiere poner límites.

Otra teme que, si lo hace, los demás se enfaden, se alejen o dejen de quererla.

Una parte sabe que necesita cuidarse.

Otra le recuerda todo lo que todavía tiene pendiente y le hace sentir culpable por pensar en sí misma.

Estas conversaciones internas son lo que podemos llamar diálogos internos. Muchas veces suceden de forma tan automática que no somos conscientes de ellas. Sólo percibimos sus consecuencias: ansiedad, tensión, culpa, bloqueo, inseguridad o una sensación constante de estar luchando contra nosotros mismos.

El psicoterapeuta Norberto Levy dedicó una parte importante de su trabajo a comprender estos diálogos y a mostrar que el problema no es que existan diferentes partes dentro de nosotros.

El verdadero problema aparece cuando esas partes se tratan mediante el rechazo, la crítica, la amenaza o la exigencia.

Dentro de ti no existe una única voz

A veces pensamos que deberíamos sentir una sola cosa, tenerlo todo claro y actuar sin contradicciones.

Sin embargo, la experiencia humana no funciona así. Dentro de nosotros pueden convivir diferentes aspectos, cada uno con sus emociones, sus necesidades y su forma de interpretar lo que está ocurriendo.

Una parte puede querer iniciar una relación y otra tener miedo de volver a sufrir.

Una puede desear dejar un trabajo que le está agotando y otra necesitar la seguridad económica que ese trabajo le proporciona.

Una parte puede querer descansar y otra sentir que solo tiene valor cuando está siendo productiva.

Una puede desear mostrarse tal como es y otra temer profundamente el juicio de los demás.

El conflicto no significa que algo esté mal dentro de ti.Significa que hay diferentes necesidades intentando ser atendidas.

La dificultad aparece cuando intentamos solucionar este conflicto obligando a una de esas partes a desaparecer.

El crítico interior también está intentando protegerte

Una de las voces internas que más sufrimiento puede generar es el crítico interior.

Es esa parte que aparece cuando cometes un error, cuando dudas o cuando sientes que no has estado a la altura.

Puede decirte:

No eres suficiente. Siempre terminas haciéndolo mal. Los demás se van a dar cuenta de que no sabes. No deberías sentirte así. Tendrías que ser más fuerte.

En un primer momento puede parecer que esta voz únicamente quiere dañarte. Sin embargo, cuando la escuchamos con más profundidad, muchas veces descubrimos que también está intentando protegernos.

Quizá cree que, si te exige mucho, evitarás cometer errores.

Tal vez piensa que, si te critica antes que los demás, te preparará para un posible rechazo.

Puede que haya aprendido que solo manteniéndote en alerta conseguirás evitar el fracaso, la humillación o el abandono.

Comprender esta intención no significa justificar la manera en que te trata.

No se trata de aceptar que una parte de ti te humille.

Se trata de reconocer que, detrás de esa dureza, probablemente existe miedo.

La pregunta ya no sería solamente

¿Cómo puedo conseguir que esta voz desaparezca?

Podríamos empezar a preguntarnos:

¿Qué teme esta parte de mí? ¿Qué intenta evitar? ¿Qué cree que ocurriría si dejara de exigirme?

Cómo puede aumentar la ansiedad nuestro diálogo interior

Cuando sentimos ansiedad, no solo sufrimos por los síntomas o por aquello que nos preocupa.

También sufrimos por la manera en que respondemos interiormente a lo que sentimos.

Imagina que notas presión en el pecho, inquietud o una sensación de peligro.

Una parte de ti se asusta.

En ese momento puede aparecer otra voz que dice:

Otra vez estás igual. Tienes que controlarlo. No puedes permitir que te pase esto. Deja de pensar. Cálmate de una vez.

La parte que siente miedo no solo tiene que convivir con la sensación de ansiedad. También tiene que soportar el juicio y la presión de otra parte que intenta eliminarla.

De esta manera, al miedo inicial se suma un segundo miedo: el miedo a sentir miedo.

Y a la ansiedad se añade el rechazo hacia uno mismo.

Cuanto más luchamos contra la sensación, más pendientes estamos de comprobar si sigue presente.

Cuanto más intentamos controlar el cuerpo, más observamos cada pequeño cambio.

Cuanto más nos decimos que no deberíamos sentir ansiedad, más anormal y amenazante nos parece sentirla.

Escuchar la ansiedad no significa resignarse a vivir con ella. Significa dejar de añadir más sufrimiento a través del rechazo.

En lugar de preguntarnos únicamente:¿Cómo puedo quitarme esta ansiedad?

Podríamos empezar a explorar:

¿Qué está sintiendo esta parte de mí?¿Qué cree que puede suceder?¿Qué necesita en este momento?¿Cómo la estoy tratando cuando aparece?

Escuchar una parte no significa obedecerla

A veces podemos confundir la escucha con dejarnos dominar por nuestras emociones.

Pero escuchar una parte interna no significa hacer siempre lo que pide.

Una parte puede decir:

No salgas de casa porque podrías sentir ansiedad.

Escucharla no significa necesariamente quedarte en casa.

Significa reconocer que existe un miedo y preguntarle qué necesita para poder afrontar la situación de una manera más segura.

Podrías decirle:

Entiendo que tengas miedo.

¿Qué es lo que crees que puede pasar?¿Qué necesitarías para sentirte acompañada?

¿Cómo puedo cuidarte sin permitir que el miedo decida toda nuestra vida?

Este cambio es importante.

Ya no intentamos expulsar el miedo, pero tampoco le entregamos todo el control.

Empezamos a desarrollar una posición interior más consciente, capaz de escuchar lo que sentimos y, al mismo tiempo, elegir cómo queremos actuar.

¿Por qué a veces no podemos resolverlo solos?

Hay conflictos internos que podemos reconocer y trabajar por nuestra cuenta.

Pero hay otros que llevan muchos años acompañándonos.

Formas de tratarnos que aprendimos muy pronto.

Voces que hemos escuchado tantas veces que ya sentimos como propias.

Miedos que aparecen de manera automática.

Puede resultar difícil escuchar con claridad cuando estamos completamente atrapados en el conflicto.

Sobre todo cuando:

  • La voz crítica es muy intensa.
  • La ansiedad nos desborda.
  • Sentimos vergüenza por lo que nos ocurre.
  • Repetimos una y otra vez la misma lucha.
  • Sabemos lo que queremos hacer, pero no conseguimos hacerlo.
  • Una parte de nosotros rechaza profundamente a otra.
  • Nos cuesta diferenciar nuestras necesidades de las expectativas de los demás.

En esos momentos, el acompañamiento terapéutico puede ofrecernos un espacio para mirar lo que ocurre con más calma.

No para que alguien decida por nosotros.

No para que nos diga qué deberíamos sentir.

Sino para ayudarnos a escuchar aquello que, cuando estamos solos dentro del conflicto, resulta difícil reconocer.

Un espacio para volver a ti

Cuando llevas mucho tiempo atrapado en la ansiedad, la exigencia o el conflicto interno, puede resultar difícil encontrar una salida utilizando las mismas voces que mantienen esa lucha.

En Espacio Munaya encontrarás un espacio cercano, humano y respetuoso en el que poder detenerte, escucharte y comprender qué está ocurriendo dentro de ti.

Puedes solicitar información sobre las sesiones de Terapia Gestalt presenciales en Logroño o sobre el acompañamiento online.

No necesitas tenerlo todo claro para empezar.

A veces, el primer paso consiste simplemente en encontrar un lugar en el que puedas escucharte sin volver a juzgarte.

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